¿Pantallas para bebés? Un estudio alerta sobre posibles efectos a largo plazo.

Un nuevo estudio internacional vincula el uso excesivo de pantallas en bebés con mayor ansiedad y menor agilidad cognitiva en la adolescencia. Aunque no establece una relación causal directa, los hallazgos reavivan el debate sobre los límites y el rol del acompañamiento adulto en la exposición temprana a dispositivos digitales.
Un estudio longitudinal publicado recientemente en la revista científica eBioMedicine ha encendido las alarmas sobre el impacto del uso de pantallas en la primera infancia. Investigadores de la Agencia para la Ciencia, la Tecnología y la Investigación (A*STAR) de Singapur siguieron durante más de una década a un grupo de niños, y encontraron que aquellos expuestos a pantallas entre los 12 y 24 meses mostraban, a los 13 años, mayores niveles de ansiedad y una toma de decisiones más lenta.
Cambios en el cerebro: maduración acelerada, pero no necesariamente positiva
El estudio reveló que el tiempo de pantalla en bebés se asocia con una maduración acelerada de las redes cerebrales vinculadas al procesamiento visual y al control cognitivo. Esta estimulación temprana, lejos de ser beneficiosa, podría interferir con el desarrollo equilibrado de otras áreas cerebrales, afectando la flexibilidad cognitiva y la capacidad de tomar decisiones con rapidez y seguridad.
Los investigadores aclaran que no se trata de una prueba concluyente de causa-efecto, pero sí de una correlación significativa que merece atención. Curiosamente, el tiempo de pantalla entre los 3 y 4 años no mostró los mismos efectos, lo que refuerza la idea de que la etapa entre el primer y segundo año de vida es especialmente sensible para el desarrollo cerebral.
¿Prohibir o acompañar? El dilema de madres, padres y cuidadores
Estos hallazgos reabren una discusión clave: ¿deberíamos reducir el tiempo de pantalla a casi cero en bebés, o es más importante el tipo de contenido y el acompañamiento adulto?
Expertos en desarrollo infantil señalan que no todas las pantallas son iguales. El contenido pasivo, como videos con cambios de plano rápidos y estímulos visuales intensos, puede saturar el cerebro en formación. En cambio, la lectura compartida entre adultos y niños pequeños ha demostrado tener un efecto protector, promoviendo el lenguaje, la atención conjunta y el vínculo afectivo.
Recomendaciones para familias y comunidades
- Evitar el uso de pantallas en menores de 2 años, especialmente como herramienta de distracción constante.
- Priorizar la interacción cara a cara, el juego libre y la lectura compartida.
- Si se usan pantallas, elegir contenidos adecuados para la edad y acompañar activamente al niño.
- Promover políticas públicas y campañas de concientización sobre el uso responsable de tecnologías en la infancia.

Fuentes: Montevideo Portal - Infobae - El Diario EC - El Diario