¿Qué es el tereré?

El tereré es mucho más que una bebida fría: es una tradición ancestral, un símbolo de identidad y un ritual de encuentro. Originario del pueblo guaraní, esta infusión se prepara con yerba mate, agua fría y una variedad de hierbas naturales, y se consume principalmente en Paraguay, el noreste argentino y el sur de Brasil.
¿Por qué elegir el tereré?
Porque es suave, refrescante y natural, ideal para los días calurosos. Porque se puede compartir con los niños, sin preocuparse por la cafeína en exceso. Porque permite jugar con los sabores: hierbas, frutas y cítricos se combinan para crear experiencias únicas. Y porque no es solo una bebida: es una pausa, una charla, un momento compartido.
 ¿Cómo se prepara?
Preparar un buen tereré es sencillo y placentero. Solo necesitás:
- Yerba mate, preferentemente especial para tereré, de molienda más gruesa.
- Agua bien fría, con mucho hielo.
- Un termo o jarra térmica, un guampa (vaso) y una bombilla.
Podés saborizar el agua con combinaciones de hierbas y frutas según el efecto que busques:
- Para un efecto refrescante, usá limón, cedrón y menta.
- Si preferís algo suave, combiná naranja, pasionaria y melisa.
- Para un tereré diurético, el pomelo con cola de caballo y cedrón es ideal.
- Si buscás un sabor fresco, la manzanilla con cedrón es una excelente opción.
- Y si querés un perfil más intenso, probá con cola de caballo y boldo.
Un legado que trasciende fronteras
En 2020, la UNESCO declaró al tereré como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo su profundo valor social y simbólico. Esta distinción fue impulsada por el Gobierno de Paraguay, donde el tereré es considerado Bebida Nacional.
Su historia se remonta a tiempos precolombinos. Los guaraníes, sin acceso a agua caliente, ya disfrutaban de esta infusión con yerba y agua fresca. De hecho, se dice que el tereré es el padre del mate, y que su origen está ligado a la cosmovisión guaraní.
Una leyenda viva
Según el Ayvu Rapyta, libro sagrado de los mbya guaraníes, el dios Ñanderu, luego de crear el mundo, se sentó a beber ka’ary (jugo de yerba mate). Esta imagen ancestral nos recuerda que el tereré no es solo una bebida: es parte de una sabiduría milenaria, una forma de conectarnos con la tierra, con los otros y con nosotros mismos.

Fuente Instituto Nacional de Yerba Mate