Por Redacción Aljaba 360
Hay grupos que nacen con un propósito competitivo y otros que nacen con el alma libre. Este último es el caso de "Pedaleando Aventuras", una agrupación de ciclistas que desde el nombre ya anticipa su filosofía: libertad, movimiento y ganas de explorar los paisajes locales y regionales.
En diálogo con nuestro medio, Malvina Gallardo, impulsora y referente del grupo, repasó la historia de este proyecto que comenzó a rodar oficialmente el 13 de junio de 2024, teniendo como bautismo de fuego una travesía inolvidable hacia la Quebrada de Cautana, en el marco de las festividades de San Cayetano. Desde aquel primer día, la bicicleta se transformó en la excusa perfecta para encontrarse, pero el verdadero motor es la comunidad que lograron construir en cada rincón de la zona.
A diferencia del ciclismo de alta competencia, donde el cronómetro y la presión marcan el paso, en "Pedaleando Aventuras" el ritmo es puramente recreativo. Para ellos, la aventura empieza mucho antes de empezar a pedalear.
> "Lo primero que disfrutamos es juntarnos en el lugar acordado y a la hora señalada. Siempre hay charlas, algo que contarnos... e incluso cuando a alguno se le pincha una rueda, lejos de ser un problema, se convierte en el momento ideal para las risas y la complicidad", relata Malvina con una sonrisa.
Esa solidaridad es la regla de oro del cicloturismo: aquí nadie se queda atrás. Si alguien baja el ritmo, el grupo frena, hace el aguante, se descansa las veces que sea necesario y se continúa juntos. La bicicleta funciona como una terapia colectiva: "Es salir a aventurar, a despejarnos y desconectarnos de la rutina del día a día. ¡En la bici te olvidás de todo!", asegura.
Al momento de elegir los mejores paisajes que rodean a Santa Rosa y las localidades vecinas, Malvina no duda: disfrutan de absolutamente todos los circuitos que ofrece la región. Sin embargo, confiesa que los senderos rurales tienen un encanto especial que despierta la adrenalina de los ciclistas: "A mí en particular me gustan más los caminos rurales, me divierten mucho las cruzadas de arroyos, las piedras, la tierra... eso de andar entre subidas y bajadas sacudidas es muy emocionante".
Al consultarle por esos recorridos imperdibles que siempre dan ganas de repetir, destaca una "vueltita" regional que combina lo mejor de nuestra geografía: el exigente y hermoso camino de Cabeza de Novillo, Las Chilcas y Cañada Verde. Una combinación perfecta de esfuerzo físico y recompensa visual.
Para muchos vecinos de la comunidad que ven las fotos del grupo en las redes sociales y piensan: "me encantaría, pero no sé si voy a aguantar el ritmo", el mensaje de Malvina es contundente y derriba cualquier tipo de temor. No se necesita ser un atleta profesional para sumarse.
¿Requisitos? No los tenemos. Levantarse un domingo bien temprano (ja, ja) y tener muchas ganas de vivir experiencias nuevas", explica, desmitificando la exigencia del deporte.
Fieles al estilo de cicloturismo relajado, las salidas siempre tienen un momento para la famosa "parada técnica". "Siempre de mi parte me llevo mi mate y seguro algo para compartir o también, si encontramos algún lugar en el recorrido, hacemos nuestra parada técnica para comer unas empanadas y tomar alguna gaseosa", cuenta Malvina entre risas.
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