María Reyes Arévalo nació el 13 de julio de 1931 en la estancia La Gramilla, San Luis, hija de don Reyes Arévalo y doña Rita Carrizo. Fue la mayor de ocho hermanos y pasó su primera infancia en Mina de los Cóndores, hasta que la explotación minera cesó tras la Segunda Guerra Mundial.
En la adolescencia se trasladó a Santa Rosa del Conlara, donde conoció a quien sería su esposo. Se casó a los 16 años y formó una familia con seis hijos. En 1959, junto a su marido Luis Antonio Gómez, inició un camino en la fotografía: primero mediante un curso por correspondencia y luego con formación presencial en Villa Mercedes, gracias a la familia Ansaloni. Así comenzó una aventura que marcaría su vida y la de su comunidad.
La vida le presentó duras pruebas. En 1965 quedó viuda, con cinco hijos a cargo, en una época en que ser mujer significaba enfrentar enormes desafíos en una sociedad profundamente machista. Sin embargo, María Reyes Arévalo supo sobreponerse. Se desempeñó en el Jockey Club, donde manejó el Photochart, dejando huella en la historia local. Además, se destacó en la fotografía social: casamientos, cumpleaños, bautismos, actos escolares y patrios, así como en la ineludible tarea de registrar hechos policiales en Santa Rosa y la región. Involuntariamente, retrató la historia del pueblo, plasmando en imágenes los distintos momentos de la comunidad.
Su fortaleza no se limitó al ámbito laboral y su generosidad trascendió lo familiar. Su creatividad no se restringió a la cámara: se reflejó también en la manera de organizar su hogar, multiplicar el tiempo, acompañar a otros y transformar las dificultades en oportunidades. Con gestos simples y una actitud siempre amable, supo dar mucho más de lo que parecía posible.
Madre incansable, mujer de trabajo y de arte, multiplicó el tiempo entre el negocio, la cocina, la costura y el cuidado de su familia. Con guardapolvos impecables, comidas caseras y un hogar sostenido en el esfuerzo, transmitió valores de responsabilidad, amor y entrega a sus hijos: Luis Antonio, María Yolanda (fallecida), Teresita, Rita Celsa, Ana Cristina y María Ángela.
María Reyes Arévalo representa la entereza y la dignidad de una mujer de época, que supo decir “no” a las injusticias y “sí” a la vida, al trabajo y a la maternidad. Su legado es el de una mujer que, con firmeza y ternura, defendió la paz, la familia y la solidaridad.
En este Día Internacional de la Mujer, la recordamos como ejemplo de fuerza, compromiso y amor incondicional. Su historia es un homenaje a todas las mujeres que, como ella, construyen con esfuerzo y valentía un mundo más justo y humano.
Agradecimiento a los hijos de Maria por el material aportado para redactar esta semblanza homenaje.
Idea Santiago Rovera. Redacción Viviana Faura.