A las 13:38 del martes 18 de noviembre, el sol se ocultó por última vez en Utqiagvik, la ciudad más septentrional de Estados Unidos, marcando el inicio de su tradicional noche polar. Este fenómeno natural, que ocurre cada año en esta remota localidad de Alaska, implica un periodo de oscuridad casi total que se extenderá por cerca de 65 días, hasta el 22 de enero de 2026, cuando el sol volverá a elevarse completamente sobre el horizonte.
Durante este lapso, conocido como noche polar, el sol no logra superar la línea del horizonte debido a la inclinación del eje terrestre y la ubicación extrema de Utqiagvik, situada a 71 grados de latitud norte, muy por encima del Círculo Polar Ártico. Aunque la oscuridad no es absoluta —ya que durante algunas horas del día se experimenta una tenue luz crepuscular similar al anochecer—, la ausencia de luz solar directa transforma el paisaje en un escenario de penumbra constante y temperaturas extremas.
Este fenómeno, que puede parecer desconcertante para quienes viven en latitudes más templadas, es parte integral del ciclo anual en las regiones polares. En el caso de Utqiagvik, anteriormente conocida como Barrow hasta 2016, la noche polar es un evento esperado que marca el corazón del invierno ártico. A pesar del frío y la oscuridad, los habitantes de esta ciudad de poco más de 4.000 personas han aprendido a adaptarse, celebrando tradiciones locales y aprovechando la oportunidad para observar espectaculares auroras boreales que tiñen el cielo nocturno.
La noche polar no solo es un fenómeno astronómico, sino también un desafío para la salud mental y el bienestar de los residentes. La falta prolongada de luz solar puede afectar el ritmo circadiano y provocar trastornos como la depresión estacional. Por ello, muchas familias recurren a lámparas de fototerapia y actividades comunitarias para sobrellevar este periodo.
El próximo amanecer completo en Utqiagvik está previsto para el 22 de enero de 2026, cuando el sol finalmente volverá a brillar sobre el horizonte, marcando el fin de la oscuridad y el inicio de un nuevo ciclo de luz en esta ciudad del Ártico.
Redacción Aljaba Comunicación