Cada año, cientos de perros y gatos nacen en Santa Rosa del Conlara sin que nadie los espere, sin que nadie los cuide, y muchas veces, sin que nadie los vea. El problema no son ellos. El problema es la falta de un sistema de control.
Mientras otros municipios avanzan con campañas de castración masiva, gratuita y sostenida en el tiempo, en Santa Rosa del Conlara esta política pública sigue postergada. ¿Por qué? ¿Qué impide que se implemente una estrategia que ha demostrado ser efectiva para prevenir el abandono, las zoonosis y los accidentes? ¿Por qué se sigue sometiendo a la comunidad a la falsa idea de que no es posible?
La castración masiva no es solo una cuestión veterinaria. Es una medida de salud pública con impacto directo en la vida animal, humana y ambiental. Evita la proliferación descontrolada de animales, reduce el riesgo de enfermedades transmisibles, y disminuye los conflictos urbanos derivados de la superpoblación animal.
Además, la necesidad de una ordenanza nueva sobre guarda responsable de animales domésticos agrava el problema. No existen sanciones claras para quienes abandonan, descuidan o maltratan. Sin un marco legal que regule la tenencia responsable, cualquier esfuerzo aislado se diluye. Sumado a la falta de un área municipal que haga cumplir efectivamente la ordenanza, si se actualiza
La falta de acción no es una casualidad. Es una decisión. Y como toda decisión política, tiene consecuencias. En este caso, las consecuencias se ven en las calles: animales enfermos, atropellados, hambrientos, y vecinos que se enfrentan a situaciones que podrían evitarse.
Pensar que no se puede implementar un programa de castraciones masivas y gratuitas es negar la evidencia. Es ignorar que en otros municipios funciona. Es mirar para otro lado mientras el problema crece.
La solución existe. Requiere voluntad política, presupuesto, coordinación y compromiso. Pero sobre todo, requiere entender que el bienestar animal no es un lujo: es parte de una comunidad sana, empática y responsable.
Santa Rosa del Conlara necesita avanzar. No se trata de una campaña aislada, sino de una política sostenida, con controles, sanciones y educación. Porque cada nacimiento no deseado es una oportunidad perdida de hacer las cosas mejor.
Redacción Aljaba Comunicación