Los protagonistas de esta iniciativa son Roni Nomberg, Facundo Sapir, Tomás Guelman y Benjamín Waisbein, quienes trabajan en el marco del proyecto anual de la especialización en Mecatrónica. Su objetivo es claro: crear un dispositivo funcional que permita entrenar maniobras específicas de RCP en recién nacidos, una práctica que suele estar subrepresentada incluso en ámbitos médicos.
> “La mayoría de los cursos de RCP están orientados a adultos. Pero la maniobra en recién nacidos es completamente distinta, mucho más delicada, y en general está subrepresentada incluso en los ámbitos médicos”, explica Roni Nomberg.
Tecnología con impacto social
Actualmente, los simuladores de RCP neonatal disponibles en el mercado —como el SimNewB de Laerdal o el Newborn PEDI de More Than Simulators— son productos de alta tecnología pensados para hospitales y universidades. Incluyen sensores de presión, conectividad con tabletas y métricas en tiempo real, pero su precio oscila entre 4000 y 5000 dólares, lo que los vuelve inaccesibles para jardines, clubes o centros comunitarios.
> “Los simuladores ya existen, pero son inaccesibles. Ahí vimos una oportunidad: usar tecnología local y de bajo costo para armar algo funcional y accesible”, señala Facundo Sapir.
El equipo trabaja en un prototipo que utiliza sensores simples y materiales disponibles en el mercado local. El diseño apunta a replicar las maniobras específicas de RCP neonatal, como las compresiones con dos dedos y la ventilación con bolsa-mascarilla, permitiendo entrenar con precisión sin depender de equipamiento importado.
Democratizar el conocimiento para salvar vidas
La capacitación en RCP neonatal puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones de emergencia. Según la American Academy of Pediatrics, los primeros minutos tras un paro cardiorrespiratorio son críticos, y contar con formación adecuada puede ser decisivo.
Este proyecto se inscribe en una tendencia global hacia la educación médica inclusiva, que busca adaptar herramientas de formación a contextos diversos. Si el prototipo logra cumplir con los estándares básicos de simulación, podría convertirse en una alternativa viable para instituciones educativas, ONGs y centros de salud de atención primaria.
Con creatividad, compromiso y una mirada social, estos jóvenes están demostrando que la tecnología puede ser una aliada poderosa para salvar vidas, incluso desde un aula de secundaria.
Fuente La Nación
Redacción Aljaba Comunicación