Un reciente trabajo académico premiado en América Latina pone en evidencia un fenómeno incómodo: la evasión fiscal no es un problema exclusivo de los sectores pobres o informales, sino que se concentra en las élites económicas.
El estudio, titulado La desigualdad no se evade. Una exploración sociológica sobre incumplimiento impositivo y estratificación social en América Latina, fue publicado en la Revista Mexicana de Sociología y obtuvo el XIII Premio Iberoamericano en Ciencias Sociales del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Sus autores, José Javier Rodríguez de la Fuente y Gonzalo Assusa, investigadores del CONICET en Argentina, analizaron datos de 18 países de la región a partir de la encuesta Latinobarómetro 2020.
Principales hallazgos
- A mayor posición social, mayor probabilidad de incumplimiento impositivo.
- La evasión requiere recursos: las élites acceden a contadores, abogados y estructuras legales que facilitan la elusión.
- La percepción de injusticia en la distribución del ingreso se asocia con más incumplimiento, por desconfianza hacia el Estado.
- Las preferencias redistributivas progresistas reducen la probabilidad de evasión.
- Argentina muestra los niveles más altos de incumplimiento declarado, mientras que Chile presenta bajos niveles transversales.
Impacto social
Los investigadores advierten que la evasión masiva desfinancia al Estado, limita su capacidad de inversión pública y reproduce las desigualdades estructurales. “Si los sectores con mayores recursos no contribuyen en la medida que les corresponde, el resto de la sociedad termina cargando con un peso fiscal que no le corresponde”, señalan.
El estudio invita a reflexionar sobre la moral tributaria y la confianza en las instituciones. En 2020, casi tres de cada diez latinoamericanos dijeron conocer a alguien que se las arregló para pagar menos impuestos de los debidos, lo que muestra la normalización social del incumplimiento.
Redacción Aljaba 360