El dolor muscular post-ejercicio (DOMS) es común, pero no inevitable. Aquí van algunos consejos para aliviarlo y prevenirlo:
A partir de los 30, el cuerpo necesita más cuidado para evitar lesiones y golpes de calor. En verano, lo ideal es:
Elegir bien el horario
- Entrená temprano por la mañana o al atardecer, cuando la temperatura es más baja.
Optar por ejercicios de bajo impacto
- Caminatas rápidas en sombra o espacios ventilados.
- Natación o aquagym: ideales para fortalecer sin impacto y mantenerse fresco.
- Entrenamiento funcional suave: con peso corporal o bandas elásticas.
- Yoga o pilates: fortalecen, mejoran la postura y reducen el estrés térmico.
Consejos extra para entrenar con calor
- Usá ropa clara y transpirable.
- Evitá superficies calientes como el asfalto.
- Escuchá a tu cuerpo: si hay mareos, náuseas o fatiga extrema, detenete.
Cuidar el cuerpo no es rendirse, es respetar sus tiempos y necesidades.
Antes y durante el entrenamiento
- Calentá bien: activá los músculos con movimientos suaves y progresivos.
- Hidratate antes, durante y después del ejercicio. La deshidratación agrava el dolor muscular.
- No te excedas: aumentá la intensidad de forma gradual, especialmente si estás retomando la actividad.
Después del entrenamiento
- Estirá suavemente: ayuda a relajar los músculos y mejorar la circulación.
- Movete al día siguiente: la recuperación activa (como caminar o nadar suave) reduce la rigidez.
- Alimentate bien: proteínas, frutas y verduras ayudan a reparar el tejido muscular.
- Dormí lo suficiente: el descanso profundo es clave para la regeneración muscular.
- Aplicá frío o calor según el caso: el frío reduce inflamación, el calor relaja.
Fuentes: Salud & Movimiento – Cómo recuperar mejor después de entrenar