La Escuela Legado Comechingón implementó una medida innovadora que marcó un antes y un después en su comunidad educativa: prohibir el uso de celulares durante toda la jornada escolar.
Desde el primer día del ciclo lectivo, la institución decidió aplicar esta propuesta en todos sus niveles, abarcando tanto las horas de clase como los recreos. El objetivo fue claro: recuperar el valor del encuentro, la conversación y el juego sin pantallas de por medio.
La experiencia, lejos de ser un simple experimento, se convirtió en una transformación profunda. Los primeros días ya mostraban señales alentadoras: los estudiantes comenzaron a interactuar más entre sí, redescubriendo formas de vinculación que habían quedado relegadas por la omnipresencia de los dispositivos. Volvieron las charlas espontáneas, los juegos en grupo, las risas compartidas y hasta los desacuerdos que enseñan a convivir.
Como era de esperarse, hubo momentos de resistencia. Pero el acompañamiento constante, el diálogo abierto y la presencia activa de los adultos permitieron sostener la propuesta con firmeza y empatía.
Los beneficios no tardaron en llegar. La desconexión digital durante varias horas al día favoreció el desarrollo de habilidades cognitivas clave como la atención sostenida, la memoria de trabajo, la planificación y la autorregulación. Además, se observó una mejora en la resolución de conflictos, el juego libre y la autonomía en el uso de materiales impresos.
El acompañamiento docente fue fundamental. Aunque para algunos fue un reto mayor que para otros, el equipo educativo se mantuvo unido, comprometido y coherente con la propuesta.
También fue clave el apoyo de las familias, que desde el inicio respaldaron la medida y confiaron en el valor de ofrecer a sus hijos un entorno escolar con menos pantallas y más experiencias reales.
“En un mundo donde las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida de niños, niñas y adolescentes, brindar un espacio de desconexión es un acto de cuidado y un aporte al bienestar integral”, concluyeron desde la escuela.
El año próximo, Legado Comechingón renovará su compromiso con esta iniciativa, convencidos de que educar también es enseñar a estar presentes, a mirar al otro y a construir vínculos reales. Porque desconectar, a veces, es la mejor forma de volver a conectar.
Fuente EPA 18 "Legado Comechingon"