El lenguaje eléctrico entre flores y abejas: una comunicación invisible que potencia la polinización.

Más allá de los colores y aromas, las flores también se comunican con las abejas a través de señales eléctricas imperceptibles para el ojo humano.
Investigaciones científicas han revelado que las flores emiten campos eléctricos débiles que las abejas pueden detectar gracias a sus antenas y pelitos sensoriales. Este fenómeno se suma a los estímulos visuales y olfativos que tradicionalmente se asociaban con la atracción de polinizadores.
¿Cómo funciona esta comunicación?
- Al volar, las abejas acumulan una ligera carga positiva debido al roce de su cuerpo con el aire.
- Las flores, por su parte, suelen tener una carga más negativa que el aire que las rodea.
- Esta diferencia genera un campo eléctrico alrededor de la flor, que las abejas perciben al acercarse.
- Sus antenas se desvían sutilmente por ese campo, transformando el estímulo en una señal nerviosa que el cerebro interpreta junto con el color, la forma y el olor.
Aprendizaje y memoria eléctrica
Los estudios muestran que las abejas no solo detectan estos campos eléctricos, sino que aprenden a asociarlos con flores más ricas en néctar. Así, recuerdan qué flores visitar nuevamente, optimizando su búsqueda de alimento.
Además, cuando una abeja se posa sobre una flor, se produce un intercambio de carga que modifica el campo eléctrico durante unos minutos. Esto permite que otras abejas identifiquen si la flor fue visitada recientemente y decidan buscar una vecina con mayor recompensa.
Polinización más eficiente
La atracción electrostática también facilita que el polen se adhiera al cuerpo de la abeja, mejorando la eficacia del proceso de polinización. Este descubrimiento amplía nuestra comprensión sobre los sentidos ocultos de las abejas y revela una forma de comunicación sutil pero poderosa entre plantas y polinizadores.
Este fascinante “lenguaje eléctrico” entre flores y abejas demuestra que la naturaleza tiene formas de interacción mucho más complejas de lo que imaginamos. Una danza invisible que sostiene la biodiversidad y la producción de alimentos en todo el planeta.
Fuente y foto varias de la web. 
Redacción Aljaba Comunicación