El Sol libera la mayor tormenta de radiación en más de 20 años.

Ayer 19 de enero de 2026, el Centro de Predicción del Clima Espacial del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (SWPC, por sus siglas en inglés) informó que se encuentra en curso una tormenta de radiación solar severa de categoría S4, la más intensa registrada desde octubre de 2003.
Este tipo de tormentas solares se originan por erupciones en la superficie del Sol, que liberan partículas cargadas a gran velocidad hacia el espacio. En este caso, el evento se generó en la región activa 4341 del Sol, ubicada cerca del centro del disco solar visible, lo que aumenta la probabilidad de que sus efectos impacten directamente sobre la Tierra.
¿Qué efectos puede tener?
Aunque estas tormentas no suponen un peligro inmediato para la salud humana en la superficie terrestre, sí pueden afectar tecnologías sensibles:
- Comunicaciones satelitales: Las partículas energéticas pueden interferir con las señales de radio de alta frecuencia, utilizadas en la aviación y en operaciones militares.
- Sistemas GPS: La precisión de los sistemas de posicionamiento global puede verse comprometida, afectando desde la navegación aérea hasta aplicaciones móviles cotidianas.
- Lanzamientos espaciales y satélites: Las tormentas de categoría S4 pueden dañar componentes electrónicos en órbita y aumentar el riesgo para astronautas y misiones espaciales.
Además, este fenómeno podría generar auroras boreales y australes visibles en latitudes más bajas de lo habitual, ofreciendo un espectáculo natural poco común en regiones alejadas de los polos.
¿Qué significa una tormenta S4?
Las tormentas de radiación solar se clasifican en una escala del S1 al S5, siendo S5 la más extrema. La actual tormenta S4 implica una alta densidad de protones energéticos, capaces de penetrar la magnetosfera terrestre y alterar el entorno espacial cercano al planeta. La última vez que se registró una tormenta de esta magnitud fue durante las llamadas "tormentas de Halloween" de 2003, que provocaron apagones eléctricos y fallos en satélites.
¿Debemos preocuparnos?
Según el Observatorio Astronómico de Quito, no se espera que este evento represente un riesgo directo para la salud humana, ni que requiera cambios en la rutina diaria. Sin embargo, se recomienda a las autoridades aeronáuticas, operadores de satélites y sistemas de navegación estar atentos a posibles interrupciones.

Fuentes CNN en español - La Nación